Aquí encontrarás todas las charlas completas, ordenadas como en un blog. Lee el diálogo, contempla las viñetas asociadas y recorre la evolución de nuestras reflexiones, desde las dudas cotidianas hasta las preguntas más profundas sobre conciencia, propósito y conexión.

¿Podemos viajar en el tiempo?

Noa: Referente al tema que estuvimos hablando el otro día sobre la relatividad del tiempo y el ejemplo que me pusiste —que en el espacio el tiempo va más despacio y en la Tierra transcurre más rápido—, me surge una duda: ¿nosotros podemos viajar en el tiempo como vemos en las pelis?

Fran: Esa es la fantasía de muchos, Noa. Pero, desde un punto de vista científico y estricto, viajar al pasado es imposible. La física nos dice que el tiempo es una flecha que solo apunta hacia adelante. Lo de subir a una máquina y aparecer en otra época es pura ciencia ficción para entretenernos; la realidad es mucho más rígida.

Noa: ¿Estás seguro, Fran? Porque yo observo a los mayores y veo que viajáis en el tiempo todos los días. Y sin necesidad de usar ninguna máquina.

Fran: ¿A qué te refieres? Nadie puede romper las leyes de la física, ni siquiera los adultos más listos.

Noa: No hablo de la física, hablo de cómo funciona nuestra cabeza. Los adultos viajáis constantemente al pasado a través de los recuerdos, y a veces os quedáis atrapados allí, sufriendo por cosas que ya no existen. Y también viajáis al futuro con la imaginación, pero casi siempre para preocuparos por cosas que aún no han pasado. Viajáis tanto en el tiempo que se os olvida estar en el único lugar que de verdad existe: el presente.

Fran: Vaya… Visto así, me dejas sin argumentos. Supongo que somos unos viajeros del tiempo bastante torpes, siempre aterrizando en la época equivocada, jajajaja. Pero, según mi punto de vista, eso no es lo que me preguntaste exactamente, ¿verdad? Creo recordar que a lo que te referías en realidad es a si existe, científicamente, la posibilidad de viajar en el tiempo a través de una máquina ya sea al futuro o al pasado. ¿No era eso lo que realmente me querías preguntar?

Noa: (Sonríe) Claro que te pregunté por las máquinas, Fran. A veces me gusta poner a prueba vuestra visión tan cuadriculada de la realidad. Quería comprobar si tu mente se iba directo a las naves espaciales, los cables y los botones, olvidando el inmenso poder que ya tiene nuestra propia cabeza. Pero si nos ponemos estrictamente científicos, como a ti te gusta, y queremos hablar de física pura… entonces te diré que sí, sí se puede viajar al futuro.

Fran: (Poniendo cara de asombro) ¿De verdad? A ver, ilumíname, porque ahora sí que me has dejado descolocado.

Noa: Tú mismo me diste la respuesta el otro día con el ejemplo de Einstein. Si yo me subo a una nave espacial y viajo muy rápido, casi a la velocidad de la luz, el tiempo pasará más despacio para mí. Cuando aterrice de nuevo en la Tierra, quizá para ti hayan pasado veinte años y para mí solo unos meses. Habré viajado a tu futuro de forma literal y científica. Así que la física sí lo permite. Lo que yo me planteo entonces, viendo el estrés que lleváis siempre encima, es lo siguiente: ¿para qué queremos inventar máquinas para llegar al futuro más rápido, si ni siquiera sabemos qué hacer con el tiempo que tenemos ahora mismo en el presente?

Fran: Esa es una reflexión profunda y llena de sabiduría, Noa. Me dejas de piedra con la agudeza de tu análisis. Sin embargo, esa última pregunta tuya quizá debamos plantearla más adelante, en otra charla. Ahora, entre tú y yo, y para que veas que no soy tan rígido de mente solo por ser mayor, te diré que yo sí creo que se pueda viajar al futuro y al pasado en una máquina inventada por el hombre. El detalle es que de momento no hemos conseguido fabricarla porque nuestra tecnología aún está muy atrasada y nos quedan muchas cosas por aprender. ¿Estás de acuerdo conmigo?

Noa: (Sonríe con complicidad) Me gusta mucho que dejes esa puerta abierta a lo imposible, Fran. Eso demuestra que tu imaginación sigue muy viva y que no te dejas atrapar por la rigidez de las normas. Y sí, estoy totalmente de acuerdo contigo. La mente humana es curiosa por naturaleza y, seguramente, algún día consigamos construir esa máquina llena de cables y pantallas para saltar de una época a otra. Pero claro, mi mente no puede evitar darle otra vuelta al asunto… Si algún día llegamos a inventar esa máquina para viajar al pasado, ¿no crees que la inmensa mayoría de los adultos la usarían simplemente para intentar borrar sus propios errores? A los mayores os cuesta tanto aceptar vuestras equivocaciones que preferiríais reescribirlas, sin daros cuenta de que son esos mismos tropiezos los que os han enseñado todo lo que sabéis hoy. Quizá por eso es hasta positivo que nuestra tecnología vaya tan lenta; nos da el tiempo necesario para madurar y aprender a perdonarnos a nosotros mismos en el presente, antes de ponernos a jugar a ser dioses con nuestro pasado.

Fran: Eso que planteas, Noa, es muy probable. Pero, si te parece bien, lo guardamos para abordarlo con más profundidad en nuestra próxima charla, porque el tema se está volviendo bastante metafísico. Hoy nos quedamos pensando en ello y el próximo día retomamos esa última reflexión tuya. Ahora ya se ha hecho tarde y tenemos que ir a dormir; mañana toca madrugar, yo para ir al trabajo y tú a la escuela.

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